Desde que la tierra se ha
constituido como una división política y territorial, se ha formado un
sentimiento hacia aquel lugar en el que el hombre habita, aquel terreno
específico por el que siente amor y justa lealtad, el patriotismo, que por
definición, viene siendo un vínculo entre el hombre y la patria, el orgullo por
ella.
Pero
entonces, ¿Qué vendría siendo el antipatriotismo?, normalmente el término al
ser oído es asociado a una corriente contraproducente con los paradigmas
actuales, creando caos y confusión en un sistema “equilibrado” de vida, que por
lo general llevamos. Aunque por otro lado, las inmigraciones han marcado un
desarraigo de los países, por lo que actualmente, el patriotismo está perdiendo
fuerza. Es ahí donde entra el antipatriotismo.
El
antipatriotismo por definición es un concepto ideológico que abarca un
movimiento que desconoce la idea de patria como ente político y jurídico, pero no afectuoso y dicta
que ningún ser humano debe estar atado por obligación a su país de nacimiento
ni la superioridad o inferioridad por el lugar en donde se habite. Ser los
ciudadanos del mundo.
¿Qué
argumentaciones habría para pensar algo tan radical como el antipatriotismo?
¿No es algo más utópico que real?
Seguramente
el antipatriotismo o el cosmopolitanismo podría llegar a ser una idea utópica,
pues considerar ver a los países unidos
y sin una frontera resulta ser una idea bastante retorcida para la mayoría de
las personas. Pero en el mundo en el que vivimos, donde los tiempos causan
cambios, cambios en el pensar, y esos cambios en el pensar causan guerras,
hambrunas y tragedias, resulta arduo evitar pensar que se necesita una igualdad
y una justicia, un alto a la avaricia política y a los sacrificios militares en
cada una de las batallas que se libran por diferencias ideológicas, por la
ambición y la insensibilidad de lo que ocurre alrededor.
¿Somos
hijos de nuestro país o somos hijos del mundo? O, ¿Acaso nuestra Tierra es
Colombia?
El
mundo no necesita más fronteras, sino por el contrario, necesita que esos muros
sean derribados, que los pensamientos se abran y los países dejen las
desigualdades para formar una justa convivencia. Las diferencias han de ser
respetadas y llegará el día en que el balance total del mundo reine. Las
guerras deben tender a desaparecer, junto con la idea de enemigos, pues los
enemigos se hacen con los tiempos, tiempos que dictan hoy lo que es correcto y
mañana lo incorrecto. No somos ciudadanos de un país, somos ciudadanos del
mundo.
Soy una persona que
busca igualdad en todo aspecto. No veo mi mundo cerrado por una frontera. Busco
caminar tranquilo por este regalo que la vida me ha dado, y como tal, quiero
descubrirlo sin que una ideología me detenga.
La idea de un "ser cosmopolita" se tiene que remontar más a aún a la educación que cada ciudadano reciba, no al estado político donde nos desarrollemos, pues si se educa para ser un ciudadano útil y verdadero en cualquier sociedad, se erradica las pestes de las que habías hablado, en cuanto a la frontera terrestre, tiene que existir para un buen manejo de una sociedad: "Una comunidad de iguales que aspira a la mejor vida posible".
ResponderEliminarLo que está mal con ello es la restricción entre fronteras, eso sí es incoherencia. En conclusión el ciudadano cosmopolita es una cuestión más de actitud y formación no local sino mundial. ¡Muy buen texto!
Claro, la educación también es un gran influyente en el asunto del ser cosmopolita. Seguramente es la base más importante y comparto tu opinión. En cuanto a los gobiernos, los resalto más por el hecho del mal uso de los medios, por las manipulaciones sociales y quién sabe cuántas más cosas que utilizan para su beneficio, cegando a las personas de un mundo más abierto, junto con el asunto de las fronteras. El motivo del ensayo es ese, precisamente: Tratar de comenzar a cambiar el pensamiento y la actitud para lograr un futuro donde el hombre pueda caminar tranquilamente por donde le plazca. Gracias por la observación, ¡la tomaré en cuenta para la próxima!
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