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martes, 28 de agosto de 2012

La importancia del lenguaje


El lenguaje surgió indudablemente, como una necesidad de comunicación entre los seres humanos. Como bien lo expuso Fernando Savater en su libro “Las preguntas de la vida”: “El lenguaje es público y sirve para objetivar y compartir lo subjetivo.”[1] Es decir, el ser humano utiliza el lenguaje para verbalizar sus pensamientos, necesidades, emociones y deseos frente a los demás, en otras palabras para comunicarse.

Como bien lo dijo William P. Alston, “ El lenguaje… se define a menudo como un sistema de símbolos.”[2] y estos símbolos no son más que abstracciones de la realidad, que tratan de representar algo socialmente aceptado por todos los miembros de una comunidad, dándoles así significado con sentido.  Es decir, los elementos que componen el lenguaje tienen una aceptación previamente establecida, con un concepto mental asociado que se relacionan unos tras otros para enviar una idea, un mensaje y así ser entendido por un miembro de la misma comunidad. Albert Silverstein lo menciona en su libro “Comunicación humana” de la siguiente manera: “el lenguaje es un medio compartido socialmente que sirve para expresar ideas.”[3]

Manuel García – Carpintero reafirma lo anteriormente mencionado citando a Locke en su libro “Las palabras, las ideas y las cosas”  diciendo: “Los objetos inmediatos de esos pensamientos están constituidos por ideas… Estas ideas representan a su vez, de modo natural, entidades no mentales, objetos externos y sus propiedades objetivas. Con el fin de comunicar el contenido de nuestros pensamientos a otros.” [4]

En concreto, el lenguaje es abierto e ilimitado, permite expresar sentimientos, ideas y necesidades. Da al ser humano la capacidad de ser reconocido por otros y ocupar un lugar en el Universo. “El lenguaje es el certificado de pertenencia de mi especie, el verdadero código genético de la humanidad.”[5]



[1] SAVATER, Fernando. Las preguntas de la vida. Ed. Ariel. Barcelona 1999. Pág. 26
[2] ALSTON, William. Filosofía del lenguaje. Ed. Alianza editorial. Madrid 1974. Pág. 92
[3] SILVERSTEIN, Albert. Comunicación humana. Ed. Trillas. México 1985. Pág. 14
[4] GARCÍA-CARPINTERO, Manuel. Las palabras, las ideas y las cosas. Ed Ariel. Barcelona 1996. Pág. 103
[5] SAVATER, Fernando. Las preguntas de la vida. Ed. Ariel. Barcelona 1999.Pág. 26

lunes, 20 de agosto de 2012

La simpleza de la imagen


Las imágenes, las fotos, los avisos publicitarios, pueden evocar un sin fin de significados y posibilidades. Infinitas formas de ser vistas, de ser apreciadas, degustadas, leídas. Sin embargo, para muchos (como a mi) es difícil notar esa sencillez que puede evocar belleza, tristeza, alegría. Para otros afortunadamente es más fácil. Es admirable como un fotógrafo puede con una simple imagen estática decir y expresar todo lo que quiera, o muchas veces lo que le convenga. Tomar de la vida elementos precisos y capturarlos en un instante muy pequeño, es para mi un arte inigualable, exquisito, que lastimosamente no sé apreciar muy bien todavía. Es así, como la cámara fotográfica se posiciona personalmente en uno de los inventos más extraordinarios de todos los tiempos.


Fácilmente alguien puede caminar por la calle y ver un grafiti como estos, capturarlo con su cámara y evocar revolución e indignación, inconformismo, hasta de pronto deseos de cambio. Es incomparable y casi incomprensible como unas manchas en una pared se pueden convertir en una crítica acérrima a todo un país.



Incluso imágenes tan cotidianas y poco irrelevantes como esta, se pueden convertir si por un segundo nos detenemos a observar, significados tan amplios y profundos, como algo inservible, incluso complicado como la vida misma, que trae sus enredos cotidianos.


Incluso tomarle la foto a un reloj, puede ser algo tan sencillo, pero que nos da mucho que pensar. El tiempo que aquí está representado, nos demuestra que es él , el enemigo más grande de la humanidad, que pasa volando despiadado y cruel sin importarle ninguna cosa, rehusándose a devolverse por unos instantes, quitándonos nuestros momentos más apreciados y a nuestros seres más queridos.

Fotos tomadas por Emmanuel Hurtado