Las imágenes, las fotos, los avisos publicitarios,
pueden evocar un sin fin de significados y posibilidades. Infinitas formas de
ser vistas, de ser apreciadas, degustadas, leídas. Sin embargo, para muchos
(como a mi) es difícil notar esa sencillez que puede evocar belleza, tristeza,
alegría. Para otros afortunadamente es más fácil. Es admirable como un
fotógrafo puede con una simple imagen estática decir y expresar todo lo que
quiera, o muchas veces lo que le convenga. Tomar de la vida elementos precisos
y capturarlos en un instante muy pequeño, es para mi un arte inigualable,
exquisito, que lastimosamente no sé apreciar muy bien todavía. Es así, como la
cámara fotográfica se posiciona personalmente en uno de los inventos más extraordinarios
de todos los tiempos.
Fácilmente alguien puede caminar por la calle y ver
un grafiti como estos, capturarlo con su cámara y evocar revolución e
indignación, inconformismo, hasta de pronto deseos de cambio. Es incomparable y
casi incomprensible como unas manchas en una pared se pueden convertir en una
crítica acérrima a todo un país.
Incluso imágenes tan cotidianas y poco irrelevantes
como esta, se pueden convertir si por un segundo nos detenemos a observar,
significados tan amplios y profundos, como algo inservible, incluso complicado
como la vida misma, que trae sus enredos cotidianos.
Incluso tomarle la foto a un reloj, puede ser algo
tan sencillo, pero que nos da mucho que pensar. El tiempo que aquí está
representado, nos demuestra que es él , el enemigo más grande de la humanidad,
que pasa volando despiadado y cruel sin importarle ninguna cosa, rehusándose a devolverse
por unos instantes, quitándonos nuestros momentos más apreciados y a nuestros
seres más queridos.
Fotos tomadas por
Emmanuel Hurtado



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