Desde
hace unos días vengo entendiendo algo que puede resultar muy básico, pero debe
ser esa la razón por la que muchos de nosotros lo olvidamos.
Normalmente
he tenido la visión de que la persona que adquiere el conocimiento, es poseedor
de la total razón; pero he llegado a la conclusión de que esto se da muy pocas
veces en la vida, y que la mayoría de las ocasiones acaba siendo falso.
Tener
el conocimiento no te exenta de caer, pues debes caer, sangrar para al final
estar conciente y saber que sabes, de lo contrario, no habría absolutamente
nada.
Hago
lo posible por estar en el rango de la humildad, sin contar las charlas con mis
amistades, pero de alguna manera, esto es un llamado a los que sientan que les
falta un poco (sin exlcuirme, porque también he tenido mis momentos) para que
dejen la arrogancia a un lado. El hecho de ver una película de un famoso
director, no te hace el cinéfilo y el crítico de las mil maravillas de Rotten
Tomatoes, por tomar un ejemplo de manera rápida. Se necesita tiempo, paciencia
y pasión para llegar al punto donde se toman los utensilios, clavar la estaca y
comenzar el camino a la cumbre.
Conocer
no es saber. Aprender a conocer, es saber.
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