Hoy a partir de una hazaña que tuve, y sin contar
los cambios últimamente en mi vida, tuve claro que muchas veces hay que
devolverse al principio de lo que nos define como personas, sin dejar la
esencia.
A veces aprendemos y obtenemos conocimiento de
cosas respecto a nuestras creencias con las que determinamos nuestro modo de
pensar y actuar; pero cuando éste orden se ve totalmente afectado o inseguro de
sus bases por un nuevo factor, tal como una habilidad, un deseo, un sueño, o
una breve impresión de una vida ajena...Es
ahí donde comienza todo.
Es como arrancar una sola raíz de un tallo entero,
y que de la nueva raíz nazcan nuevos frutos para continuar nuestra vida
terminando la rutina que llevabamos, a pesar de que, lógicamente, con el tiempo,
sería de nuevo una rutina más, pero que su nacimiento fue emocionante.
Es como aprender a aceptar tus miedos, y
enfrentarlos, pero de repente presencias una manera distinta, una percepción de
vida totalmente diferente a tu filosofía de vida, y en vez de aceptarlos, temes
de ellos para Resurgir.
Éstas son las experiencias que te hacen crecer, y
que, si claro está, no es cosa de todos los días, en los escalones que subimos
en nuestra vida, éstas son las experiencias que nos hacen subir de a dos y tres
escalones.
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