Confieso
que he vivido es una obra
póstuma de Pablo Neruda, en donde se recopilan sus memorias. En forma de
autobiografía, Neruda cuenta algunos de los sucesos más importantes en su vida.
El libro no solo narra situaciones reales que tuvo que vivir el escritor, sino,
apreciaciones que van mucho más allá de la realidad; elementos inspiradores que
le sirvieron a este hombre para escribir magníficas obras literarias. En su
vida, el género literario que más cultivó fue la poesía, incluso recibió el
premio nobel en 1971. Por esto, es considerado uno de los más grandes poetas
del siglo XX. A demás de escritor, fue activista político y diplomático.
Los capítulos El bosque chileno, Imágenes de la selva y Machu Picchu contienen una profunda apreciación de la naturaleza
por parte de Neruda. En estos relatos, se evidencia la amplia inspiración que
ejercía la tierra, los paisajes, las cosas simples de la vida en Pablo. Este
libro comienza con El bosque chileno:
“Quien no conoce el bosque chileno, no
conoce este planeta. De aquellas tierras, de aquel barro, de aquel silencio, he
salido yo a andar, a cantar por el mundo.” Lo que describe aquí el autor es esa parte sentimental, nostálgica y hermosa
del paisaje que lo rodea, esos lugares que siempre están presente en nuestras
ciudades y pueblos, pero que tal vez por el afán de la vida, y lo cotidiano que
esto puede resultar, no nos detenemos a apreciar y degustar. Incluso en Machu Picchu, se evidencia que esta
visita a la ciudad Inca fue un elemento decisivo para escribir alguno de sus
poemas. Pablo Neruda cuenta que en ese momento, se sintió más que chileno,
peruano, incluso, americano.
En los escritos Mi primer poema, La palabra, El poder de la poesía y La poesía, se recogen las apreciaciones
de Pablo Neruda sobre las letras, la escritura, la magnificencia de la
literatura, específicamente de la poesía. Muchas de las anécdotas que se
cuentan en estos capítulos narran que en algunas ocasiones, la misma poesía que
él escribía, la sensibilidad que transmitía, el reconocimiento que tenía por
sus versos, lo salvaron de circunstancias difíciles e inspiraron a miles de
seres. Además, se muestra un lado muy humano del lenguaje, esa lengua que de
manera violenta nos impusieron los conquistadores, pero que sin duda alguna,
Neruda lo percibe como un regalo, más que como un castigo. El español, esa
hermosa lengua en la que él escribió toda su vida, la que lo hizo vivir, él le
agradece mucho en estas pequeñas memorias.
Así mismo, se cuentan los años previos a
que él recibiera el premio nobel. Pablo Neruda recibió el mayor reconocimiento
que se le puede dar a un escritor en 1971. Sin embargo, años atrás ya sonaba su
nombre entre los círculos de académicos en Estocolmo, pero al no ser más que
rumores y no conseguir ganar el premio, cada vez que a él le mencionaban esta
posibilidad nunca lo creía y ya lo percibía con cierto desprecio y amargura.
Finalmente, al recibir el premio, cuenta sus principales apreciaciones sobre la
ceremonia, catalogándola como solemne. Entre los que acompañaron a Neruda en
este importante episodio de su vida, estuvo el único colombiano en recibir este
importante premio, Gabriel García Márquez.
Por otro lado, este hombre le dedica en su
libro un capítulo a Gabriela Mistral. Ella fue la primer persona en
Latinoamérica en recibir un premio nobel. Es considerada una de las grandes
figuras de las letras en Chile y América Latina. Ha sido de inspiración para
muchos escritores posteriores, como el mismo Pablo Neruda. “Eres
una conmovedora partidaria de la paz. Por esas ,y por otras razones, te amamos” “Que tu corazón maravilloso descanse,
viva, luche, cante y cree en la oceánica y andina soledad de la patria. Beso tu
noble frente y reverencio tu extensa poesía” De
esta manera Neruda hace un hermoso homenaje a este inspiradora mujer, que sin duda
alguna, representó gran influencia sobre él y sobre su poesía.
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