Cuando abrí los ojos, sabía qué
día era. Sabía en la angustia en la que todos nos encontrábamos ese día, donde
todos nos levantamos con la esperanza de que todo saldría bien y que hoy
estaríamos ayudándote a levantarte, a recobrar las fuerzas con sonrisas.
Creo
que recordaré esa tarde toda mi vida. El silencio, la espera, la esperanza que
volaba por nuestras cabezas a cada segundo, mirando por la puerta de “Urgencias”,
donde esperábamos que salieras caminando a decir una de tus niñerías para
reírnos. Pero fue una tarde sombría, desolada, silenciosa y llena de lágrimas,
acompañadas de un cielo tan oscuro, igual que hoy. Hoy el cielo se torna gris
de nuevo, porque del mundo partió una persona maravillosa y de las que me
siento orgulloso de haber conocido.
Sí,
ya es más que clara la ausencia, pero si algo nos has dejado, son razones para
buscar sonreír, y sonreír junto a vos, junto a tu recuerdo, porque sos recordado
con una enorme gratitud. No solo es hoy el día en que estás presente, sino
todos, porque tu huella fue grande.
No
hay día en que alguien no te mencione, ni tenga un vago y alegre recuerdo. Eso
es lo bonito. Fue una situación abrupta, repentina, pero sembraste en todos
algo. Estabas destinado a ser grande y a vivir eternamente y hoy vives en cada
uno de nuestros corazones, dando vueltas en esa bicicleta que tanto amabas por
nuestras cabezas.
Tu
objetivo de vida fue convertirte en una estrella del Bmx y lo lograste, porque
sos ahora la estrella de cada uno de nosotros los que te admiramos y sobretodo,
Negro, los que te extrañamos tanto.
En
donde quiera que estés, espero que estés volando libre. Un abrazo de parte de
todos, parcero.
∞ Jul1to
80 ∞
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