jueves, 9 de mayo de 2013

RAREZAS II


DEMONIOS.
Mi cabeza me da vueltas, mis ojos no logran distinguir mi alrededor, solo una luz encima de mí que me enceguece y me hace entrecerrar los párpados. ¿Dónde estoy? Mi cuerpo punza fuertemente contra mis sentidos. No me puedo mover, ¿Cómo llegué hasta aquí?, ¿Es esto el cielo, o quizás el infierno?

Recuerdo sirenas sonando en plena calle en la entrada del bar, gente corriendo de un lado a otro. ¿Y yo, dónde estaba? Si hace poco discutía con mis amigos, una que otra copa, dos, tres, cuatro…cinco o, ¿Quizá diez?

-¡Todas las noches, es todas las noches lo mismo!- Gritó alguien, -Te llenas de la misma partida de hijueputas, de las mismas sanguijuelas que te vuelven tan deplorable, te viven sacando todo, destruyéndote y vos no reaccionás.- Todo se tornó oscuro.

…Recuerdo un traqueteo constante, mientras un dolor agudo subía desde mis pies a mi cabeza y mi vista estaba perdida en un punto específico de lo que parecía una pequeña cámara o habitación blanca. Un ruido invariable sonaba, mientras una mujer gritaba “¡Se va!.” Y yo, ¿Por qué tengo estas memorias si no recuerdo haber estado allí? O, ¿Acaso es una alucinación, producto de mi insensatez?

Es un abismo sin fin, una tortura que nunca termina, son demonios que me persiguen, la incertidumbre, la ira, el miedo tras un alma turbia y yo, yo aquí tumbado en una camilla, sangrando por razones que mi memoria no me permitía recordar, llorando cual niño abandonado, llorando sin siquiera tener consciencia ni conocimiento de los hechos.

Una pluma se desliza por mi pecho, intentando cerrar la herida, pero una oscura nube se acomoda, una nube de ira, de miedo, de pasada soledad y arrepentimiento, justo encima de mí y mi corazón deja de latir.


…El despertador sonó, abrí los ojos y mi vida continuó.





Escrito escuchando Bring Me The Horizon.

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