DEMONIOS.
Mi cabeza me da vueltas, mis ojos
no logran distinguir mi alrededor, solo una luz encima de mí que me enceguece y
me hace entrecerrar los párpados. ¿Dónde estoy? Mi cuerpo punza fuertemente
contra mis sentidos. No me puedo mover, ¿Cómo llegué hasta aquí?, ¿Es esto el
cielo, o quizás el infierno?
Recuerdo
sirenas sonando en plena calle en la entrada del bar, gente corriendo de un
lado a otro. ¿Y yo, dónde estaba? Si hace poco discutía con mis amigos, una que
otra copa, dos, tres, cuatro…cinco o, ¿Quizá diez?
-¡Todas
las noches, es todas las noches lo mismo!- Gritó alguien, -Te llenas de la
misma partida de hijueputas, de las mismas sanguijuelas que te vuelven tan
deplorable, te viven sacando todo, destruyéndote y vos no reaccionás.- Todo se
tornó oscuro.
…Recuerdo
un traqueteo constante, mientras un dolor agudo subía desde mis pies a mi
cabeza y mi vista estaba perdida en un punto específico de lo que parecía una
pequeña cámara o habitación blanca. Un ruido invariable sonaba, mientras una
mujer gritaba “¡Se va!.” Y yo, ¿Por qué tengo estas memorias si no recuerdo
haber estado allí? O, ¿Acaso
es una alucinación, producto de mi insensatez?
Es
un abismo sin fin, una tortura que nunca termina, son demonios que me
persiguen, la incertidumbre, la ira, el miedo tras un alma turbia y yo, yo aquí
tumbado en una camilla, sangrando por razones que mi memoria no me permitía
recordar, llorando cual niño abandonado, llorando sin siquiera tener
consciencia ni conocimiento de los hechos.
Una
pluma se desliza por mi pecho, intentando cerrar la herida, pero una oscura
nube se acomoda, una nube de ira, de miedo, de pasada soledad y
arrepentimiento, justo encima de mí y mi corazón deja de latir.
…El
despertador sonó, abrí los ojos y mi vida continuó.
Escrito
escuchando Bring Me The Horizon.
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