Me miro en el espejo, veo mi reflejo y recuerdo que
tengo una vida infeliz. Las mujeres dicen que soy hermoso. Mis “amigos” dicen
que soy exitoso y que tengo todo el dinero del mundo. Esto me hace recordar que
soy un empresario y tengo reuniones a las cuales asistir. No me siento cómodo
con esta estúpida vida, lo tengo todo y al mismo tiempo no tengo nada. Todos los
días me acuesto con la misma mujer indiferente, vacía y que desde las seis de
la mañana está sumergida en maquillaje. Lo primero que habla al despertar es relacionado
con moda o posesiones materiales que desea con efervescencia.
Jamás me he despertado con su amor.
Mi apartamento está repleto de muebles y
electrodomésticos. Sin embargo, se siente vacío, el ambiente es frío y
minimalista. Siempre me he sentido solo en este lugar.
Casi todos los días son prácticamente iguales. Me
subo en mi carro convertible, voy hasta la oficina, atiendo un par de llamadas
y reuniones y vuelvo a mi casa en la tarde. Al llegar, siempre encuentro a ésta
mujer haciéndose mascarillas faciales o tostando su piel en la cámara
bronceadora.
Simplemente quiero volver a dormir para soñar la
verdadera vida que quiero, y no esta pobreza absoluta en la cual siempre me
despierto. Me miro en el espejo, veo mi reflejo y espero que mañana sea otra
persona.
Me miro en el espejo, en ese espejo roto que recogí
en la basura. Mi aspecto es cada vez más deplorable, mi cara está totalmente
ennegrecida, la suciedad se está empezando a colar por mis ojos y siento un
ardor molesto. Me percato que estoy nuevamente en el basurero municipal. El
hedor de la basura nuevamente vuelve a invadir mis pulmones. Anoche soñé que
era un empresario exitoso y tenía todo el dinero del mundo. Tenía una hermosa esposa, no era muy inteligente, pero al menos era la mujer más hermosa que
había visto en mi vida. El improvisado refugio de cartón que construí, se
deshizo con la lluvia. Levanto la mirada y veo que dos vagabundos se están
disputando las sobras de una comida que encontraron en una bolsa negra, la
comida parece estar en descomposición. Uno amenaza al otro con una botella de
vidrio, el otro lo amenaza con un cuchillo mal afilado. En el forcejeo se
acercan mucho a mí y el hombre de la botella alcanza a golpear fuerte y
contundentemente a su adversario, una de las esquirlas me causa una herida en el brazo.
Me levanto agitando y sudando. Me acerco al espejo
y soy el hermoso empresario otra vez. Qué horrible sueño el que tuve. A veces
no valoro bien mi vida. Agradezco que fue un sueño y vuelvo a la cama, le doy
un beso a mi mujer sin despertarla.
Sin embargo, no puedo dormir, siento un leve ardor
en mi mano. Enciendo la luz para ver qué me sucede y veo que las cobijas están
manchadas de sangre y mi brazo tiene una extraña herida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario