Hoy de nuevo rondas más que todos
los días. Debo confesar que hay días donde imagino de nuevo todo lo que pasó en
esos tres largos días como si recién hubiera sucedido y no es fácil ni para mí
ni para nadie y mucho menos para aquellos que fueron mucho más cercanos a vos
de lo que yo alguna vez fui.
Creo
que sigo impresionado de la ausencia tan grande que dejaste sin más y a veces
pienso que nada de esto ocurrió. De hecho, pienso que estás en alguna playa, al
otro lado del mundo sentado de vacaciones y pensando en regresar y siento
de alguna manera un alivio que resulta efímero, porque la imaginación es
traicionera y no me quiero ni imaginar las mil cosas que otras personas visualizan
al imaginar un repentino regreso.
Pero
he comenzado a aplicar algo. Trataré de no escribirte tanto con nostalgia ni
tristeza, ¿Para qué?, si lo que más mantenías en la cara era la sonrisa y la
alegría a tope. Prefiero mantener esta conversación lo más amena posible y
expresar las cosas de tal manera que la alegría que nos dejaste a todos se
sienta.
Tenes
que saber que hiciste una gran diferencia y que todo lo que dejaste atrás
vivirá hasta el fin. El sufrimiento sigue pero tus recuerdos permanecen
fuertemente y sé que algún día todos volaremos y te encontraremos de nuevo.
Negro,
no sos olvidado y la verdad creo que jamás lo serás. Espero que estés tranquilo
donde quiera que estés, porque seguís siendo parte de cada uno de nosotros. Un
abrazo, “Julito 80”.
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