domingo, 5 de mayo de 2013

Libros XI


Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires, Argentina. Sin duda alguna, es uno de los mejores escritores del siglo XX. Su obra abarca grandes temáticas, desde minuciosos ensayos y reflexiones, hasta maravillosos poemas y cuentos.  La memoria de Shakespeare, es un libro corto de 4 capítulos: Veinticinco de agosto, 1983, Tigres azules, La rosa de Paracelso y La memoria de Shakespeare.
Este libro fue publicado en 1983, tres años antes de la muerte de Borges, y aborda temáticas que evidentemente fueron muy importantes para su vida. Borges evidencia en estos 4 capítulos, utilizando historias paradójicas, muchos elementos que le sirvieron de inspiración en su trayectoria como escritor.

Veinticinco de agosto, 1983, es un relato en el cual Borges habla consigo mismo, con un Borges cercano a la muerte. En la habitación de un hotel, se encuentra con un Borges verdugo. Aquel le hace una retroalimentación de su vida y lo hace reflexionar sobre aspectos particulares. El Borges verdugo le sugiere que existe un vínculo muy profundo entre los dos; la muerte. Sin embargo, Borges intenta distanciarse despreciando al verdugo, resaltándole sus defectos. No obstante, él sabe que por más profundo que sea el desprecio, una vez haya muerto, se convertirán en uno mismo. Por lo cual, Borges acepta su inevitable destino y se intenta sumir en la dulzura que le provocan sus recuerdos. Cuando este ambiente fantasmagórico se disipa de la conversación entre Borges y el verdugo, comprende que afuera de aquella habitación fría y oscura, lo esperaban aún sueños y recuerdos. Este texto es muy similar a Borges y yo, otro relato de Borges en el cual habla, expone y describe a su álter ego. Pero este Borges es joven y jovial, a diferencia del Borges de Veinticinco de agosto, el cual está muy cerca del lecho de muerte.

Tigres azules, es la historia de un hombre que siempre ha tenido una gran pasión por los tigres. Incluso, menciona que le desagradó que en El libro de la selva, escrito por Kipling, un tigre, Shere Kan, fuera el enemigo del héroe. Este hombre, escuchó sobre la existencia de un tigre con piel azul. La singularidad de esta especie, lo llevó a aventurarse hasta el Ganges, a una aldea remota donde los habitantes aseguraban haber visto al tigre. Extasiado por ver la magnificencia del animal, habló con los residentes de la aldea y planeó estrategias para intentar atraer al tigre. Sin conseguir éxito, quiso salir en búsqueda del tigre, pero un viejo de la aldea le sugirió que no subiese hasta una montaña, pues sería víctima de un hechizo maldito que posee ese territorio. Sin embargo, su pasión fue más fuerte, y en la noche subió hasta la montaña, sin encontrar rastros del tigre, encontró unas piedras azules, hermosas, las cuales guardó en su bolsillo. Estos discos azules, eran lo más cercano que consiguió estar del tigre, solamente por la similitud en el color. Al bajar a la aldea, se dio cuenta que las piedras tenían una característica particular, no seguían las leyes convencionales de la naturaleza. Al sacarlas de su bolsillo se multiplicaban, al tenerlas en sus manos, volvían a aparecer las mismas piedras en su ropa. Confundido por este extraño fenómeno, su realidad se empezó a trastornar; las piedras violaban las leyes naturales de la física y las matemáticas, este desorden tenía inconsolable al hombre, que en un momento de la historia prefirió ser loco, para que el desorden de su mundo no le afectara. Desesperado, fue a una mezquita, donde pidió que lo libraran de esa extraña maldición. Un mendigo, apareció junto a él, le pidió una limosna, a lo cual  el hombre respondió que no tenía una sola moneda, pero comprendió que debía entregarle las piedras. Al dárselas, el mendigo le responde: “Te quedas con los días y las noches, con la cordura, con los hábitos, con el mundo.” 
Cuando los hombres tienen un gran poder en sus manos, generalmente tienden a asustarse o utilizarlo de una manera inapropiada. Lo poco convencional, lo que genere intranquilidad en la vida de un ser humano, puede ser causa de inestabilidad, tanto física como psicológica.

La rosa de Paracelso, habla sobre la incredulidad, sobre la fe y el escepticismo. Un joven, en busca de un maestro, le pide un acto extraordinario, y que a cambio de esto, él iba a ser su discípulo y le entregaría gran cantidad de monedas de oro. El joven pretendía que el maestro quemara una rosa, y que después de tener las cenizas, la rosa volviera a recobrar su forma original. Más allá de la genialidad de la historia, y sobre la manera que el maestro recobra la forma de la rosa, cuando el joven ya no está, es esa profunda reflexión de Borges sobre la fe, la concepción que se tiene de esta y de qué manera está siendo aplicada en nuestros días.

La memoria de Shakespeare, habla sobre un pacto en el cual entre hombre y hombre, se ceden las memorias de Shakespeare, los pensamientos más profundos que llevaron a este hombre a ser pródigo en su escritura. Borges expresa en este relato, que Shakespeare es motivo de gran inspiración para él. Sin embargo, esa gran carga, la de llevar las memorias de Shakespeare, puede ser atormentador, por paradójico que parezca. Borges invita a través de este relato a dejarnos invadir de la maravilla de la Literatura, de los grandes autores, de las buenas obras que constituyen gran parte de la humanidad y del pensamiento humano. No obstante, generar un pensamiento propio original, tomar cada cosa buena de la Literatura y que sirva de inspiración para hacer una nueva, no para ser la copia de una ya existente.

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