Jorge Luis Borges nació en Buenos
Aires, Argentina. Sin duda alguna, es uno de los mejores escritores del siglo
XX. Su obra abarca grandes temáticas, desde minuciosos ensayos y reflexiones,
hasta maravillosos poemas y cuentos. La memoria de Shakespeare, es un libro
corto de 4 capítulos: Veinticinco de
agosto, 1983, Tigres azules, La rosa de Paracelso y La memoria de Shakespeare.
Este libro fue publicado en 1983,
tres años antes de la muerte de Borges, y aborda temáticas que evidentemente
fueron muy importantes para su vida. Borges evidencia en estos 4 capítulos,
utilizando historias paradójicas, muchos elementos que le sirvieron de
inspiración en su trayectoria como escritor.
Veinticinco
de agosto, 1983, es
un relato en el cual Borges habla consigo mismo, con un Borges cercano a la
muerte. En la habitación de un hotel, se encuentra con un Borges verdugo. Aquel
le hace una retroalimentación de su vida y lo hace reflexionar sobre aspectos
particulares. El Borges verdugo le sugiere que existe un vínculo muy profundo
entre los dos; la muerte. Sin embargo, Borges intenta distanciarse despreciando
al verdugo, resaltándole sus defectos. No obstante, él sabe que por más
profundo que sea el desprecio, una vez haya muerto, se convertirán en uno
mismo. Por lo cual, Borges acepta su inevitable destino y se intenta sumir en
la dulzura que le provocan sus recuerdos. Cuando este ambiente fantasmagórico
se disipa de la conversación entre Borges y el verdugo, comprende que afuera de
aquella habitación fría y oscura, lo esperaban aún sueños y recuerdos. Este
texto es muy similar a Borges y yo,
otro relato de Borges en el cual habla, expone y describe a su álter ego. Pero
este Borges es joven y jovial, a diferencia del Borges de Veinticinco de agosto, el cual está muy cerca del lecho de muerte.
Tigres
azules, es la
historia de un hombre que siempre ha tenido una gran pasión por los tigres.
Incluso, menciona que le desagradó que en El
libro de la selva, escrito por Kipling, un tigre, Shere Kan, fuera el
enemigo del héroe. Este hombre, escuchó sobre la existencia de un tigre con
piel azul. La singularidad de esta especie, lo llevó a aventurarse hasta el
Ganges, a una aldea remota donde los habitantes aseguraban haber visto al
tigre. Extasiado por ver la magnificencia del animal, habló con los residentes
de la aldea y planeó estrategias para intentar atraer al tigre. Sin conseguir
éxito, quiso salir en búsqueda del tigre, pero un viejo de la aldea le sugirió
que no subiese hasta una montaña, pues sería víctima de un hechizo maldito que
posee ese territorio. Sin embargo, su pasión fue más fuerte, y en la noche
subió hasta la montaña, sin encontrar rastros del tigre, encontró unas piedras
azules, hermosas, las cuales guardó en su bolsillo. Estos discos azules, eran
lo más cercano que consiguió estar del tigre, solamente por la similitud en el
color. Al bajar a la aldea, se dio cuenta que las piedras tenían una
característica particular, no seguían las leyes convencionales de la
naturaleza. Al sacarlas de su bolsillo se multiplicaban, al tenerlas en sus
manos, volvían a aparecer las mismas piedras en su ropa. Confundido por este
extraño fenómeno, su realidad se empezó a trastornar; las piedras violaban las
leyes naturales de la física y las matemáticas, este desorden tenía inconsolable
al hombre, que en un momento de la historia prefirió ser loco, para que el
desorden de su mundo no le afectara. Desesperado, fue a una mezquita, donde
pidió que lo libraran de esa extraña maldición. Un mendigo, apareció junto a
él, le pidió una limosna, a lo cual el
hombre respondió que no tenía una sola moneda, pero comprendió que debía
entregarle las piedras. Al dárselas, el mendigo le responde: “Te quedas con los días y las noches, con la
cordura, con los hábitos, con el mundo.”
Cuando los hombres tienen un gran
poder en sus manos, generalmente tienden a asustarse o utilizarlo de una manera
inapropiada. Lo poco convencional, lo que genere intranquilidad en la vida de
un ser humano, puede ser causa de inestabilidad, tanto física como psicológica.
La
rosa de Paracelso,
habla sobre la incredulidad, sobre la fe y el escepticismo. Un joven, en busca
de un maestro, le pide un acto extraordinario, y que a cambio de esto, él iba a
ser su discípulo y le entregaría gran cantidad de monedas de oro. El joven pretendía
que el maestro quemara una rosa, y que después de tener las cenizas, la rosa
volviera a recobrar su forma original. Más allá de la genialidad de la
historia, y sobre la manera que el maestro recobra la forma de la rosa, cuando
el joven ya no está, es esa profunda reflexión de Borges sobre la fe, la
concepción que se tiene de esta y de qué manera está siendo aplicada en
nuestros días.
La
memoria de Shakespeare,
habla sobre un pacto en el cual entre hombre y hombre, se ceden las memorias de
Shakespeare, los pensamientos más profundos que llevaron a este hombre a ser
pródigo en su escritura. Borges expresa en este relato, que Shakespeare es
motivo de gran inspiración para él. Sin embargo, esa gran carga, la de llevar
las memorias de Shakespeare, puede ser atormentador, por paradójico que
parezca. Borges invita a través de este relato a dejarnos invadir de la
maravilla de la Literatura, de los grandes autores, de las buenas obras que
constituyen gran parte de la humanidad y del pensamiento humano. No obstante,
generar un pensamiento propio original, tomar cada cosa buena de la Literatura
y que sirva de inspiración para hacer una nueva, no para ser la copia de una ya
existente.
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