jueves, 22 de agosto de 2013

PALABRAS VACÍAMENTE NUBLADAS.

Para comenzar, quiero decir que me siento inconforme con un aspecto de lo que disfruto tanto hacer.

Yo vengo a este espacio a plasmar por escrito todo aquello que siento en el momento en que aparece súbitamente, y disfruto enormemente compartir pensamientos que puede o no llegar a los corazones de las personas. Opiniones que pueden hacer sonreír a alguien o generar cierto acuerdo en cuanto a las palabras que uso.

Soy una persona que ama la polémica y la sátira, y aprendí con el tiempo que no tenía caso usar insultos directos a todo aquél que se atravesaba en mi camino, sino usar un comentario al aire y dejar que los leones se mataran en la jaula por la carne. Al que le caiga el guante que se lo chante, dicen.

Yo aquí no me las vengo a dar de Héctor Abad, ni de Vallejo, ni Mario Mendoza ni nadie, yo soy Felipe González, el personaje al que le encanta escribir y expresarlo libremente.

Pero debo decir algo que pienso, y es que si hay alguien que critica aquello que haces con convicción, significa que lo estás haciendo bien, por lo que pueden decir que estoy alucinando, que soy un falso oráculo de la verdad, que soy un accionista lleno de palabras y desamparado de las mismas acciones. Todo eso y mucho más puedo recibirlo y me alegra recibirlo, porque de alguna manera me impulsa a mejorar aún más y callar cada boca que salta en cuanto comento cualquier banalidad, incluso cuando sarcásticamente la dirijo a alguien personal y a manera de charla.

Por otro lado, pido el favor, si usted es uno de los que se siente aludido, sepa que no hay absoluto problema en cuanto a comentar sobre el blog o mi persona, porque todos tienen el digno derecho a opinar, pero cuando se trata de mis cualidades personales, espero que mínimamente esté consciente y no ande perdido en quién sabe qué mundo, pero si usted no es uno de ellos, disculpe este escrito de particular desahogo.

Me siento pleno y satisfecho de decir que escribiré y opinaré cuando tenga algo encerrado que quiera expresar, bien sea para buscar mi tranquilidad o quizás servir a la tranquilidad de otro que pueda sentirse identificado con aquellas palabras que escribo.

Yo no soy la verdad, yo no soy un escritor, yo no soy el último veredicto, ni mucho menos soy el próximo premio a la literatura, yo soy una simple persona que disfruta escribir, que disfruta de la amistad del otro colaborador e intercambiar opiniones privada o públicamente, y aquellos que sientan que quieran opinar mis comentarios, son bienvenidos…Aquellos que no, también son bienvenidos.


Gracias anticipadas a los que han soportado mis críticas pesadas a la religión y a los grupos sociales, y que han gustado de mis demás escritos e informo que escribiré hasta el día en que la muerte me lleve, con libertad o con placer de plasmar lo propio o lo ajeno. Un abrazo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario