Para comenzar, quiero decir que
me siento inconforme con un aspecto de lo que disfruto tanto hacer.
Yo
vengo a este espacio a plasmar por escrito todo aquello que siento en el momento
en que aparece súbitamente, y disfruto enormemente compartir pensamientos que
puede o no llegar a los corazones de las personas. Opiniones que pueden hacer
sonreír a alguien o generar cierto acuerdo en cuanto a las palabras que uso.
Soy
una persona que ama la polémica y la sátira, y aprendí con el tiempo que no
tenía caso usar insultos directos a todo aquél que se atravesaba en mi camino,
sino usar un comentario al aire y dejar que los leones se mataran en la jaula
por la carne. Al que le caiga el guante que se lo chante, dicen.
Yo
aquí no me las vengo a dar de Héctor Abad, ni de Vallejo, ni Mario Mendoza ni
nadie, yo soy Felipe González, el personaje al que le encanta escribir y
expresarlo libremente.
Pero
debo decir algo que pienso, y es que si hay alguien que critica aquello que
haces con convicción, significa que lo estás haciendo bien, por lo que pueden
decir que estoy alucinando, que soy un falso oráculo de la verdad, que soy un
accionista lleno de palabras y desamparado de las mismas acciones. Todo eso y
mucho más puedo recibirlo y me alegra recibirlo, porque de alguna manera me
impulsa a mejorar aún más y callar cada boca que salta en cuanto comento
cualquier banalidad, incluso cuando sarcásticamente la dirijo a alguien
personal y a manera de charla.
Por
otro lado, pido el favor, si usted es uno de los que se siente aludido, sepa
que no hay absoluto problema en cuanto a comentar sobre el blog o mi persona,
porque todos tienen el digno derecho a opinar, pero cuando se trata de mis
cualidades personales, espero que mínimamente esté consciente y no ande perdido
en quién sabe qué mundo, pero si usted no es uno de ellos, disculpe este
escrito de particular desahogo.
Me
siento pleno y satisfecho de decir que escribiré y opinaré cuando tenga algo encerrado
que quiera expresar, bien sea para buscar mi tranquilidad o quizás servir a la
tranquilidad de otro que pueda sentirse identificado con aquellas palabras que
escribo.
Yo
no soy la verdad, yo no soy un escritor, yo no soy el último veredicto, ni
mucho menos soy el próximo premio a la literatura, yo soy una simple persona
que disfruta escribir, que disfruta de la amistad del otro colaborador e
intercambiar opiniones privada o públicamente, y aquellos que sientan
que quieran opinar mis comentarios, son bienvenidos…Aquellos que no, también
son bienvenidos.
Gracias
anticipadas a los que han soportado mis críticas pesadas a la religión y a los
grupos sociales, y que han gustado de mis demás escritos e informo que
escribiré hasta el día en que la muerte me lleve, con libertad o con placer de
plasmar lo propio o lo ajeno. Un abrazo.
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