lunes, 19 de agosto de 2013

Ensayo.

"Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir."
Charles Baudelaire.

El tema que abarca la fe es un tema extenso que recorre todo el globo terráqueo, cuestionándonos si acaso estamos regidos por un movimiento prescrito o tenemos en realidad el libre albedrío de las ocurrencias que tenemos constantemente.

A pesar de que la fe no sea algo que nuble el razonamiento del hombre, los años han demostrado que la religión ha tomado provecho de ello y ha subyugado a la gran mayoría a una serie de reglas innecesarias que abstienen a los hombres del libre albedrío que se predica.

Ahora, ¿Son acaso estas “reglas” en realidad necesarias o son solo un invento para mantener el orden que ha establecido la iglesia durante siglos?

Si nos detenemos un momento a pensar, dejando a un lado las creencias propias, hay que ver a qué punto usan a Dios como razón y excusa, gracias a la crianza que se nos dio desde pequeños entre nuestras familias y la iglesia, pues aquellos que creen fervorosamente, dejan principalmente sus derrotas y también sus logros a las manos de Dios, justificando cada acción que sucede, sea buena o mala, pero siempre poniendo a Dios como el que determina de qué lado cae la moneda en la vida, el que decide lo que pensamos y cómo actuamos.

Entonces, nos da a pensar que Dios en realidad es una especie de alter ego, un ser que gracias a uno escritos inciertos, ha reinado durante siglos por encima de cualquier conquistador magnánimo, que es la salida a nuestros problemas cuando no sabemos hacia qué lugar dirigirnos, y comenzamos a escribirle cartas en forma de oración, esperando que nos lea, que nos escuche, que nos atienda cada vez que queremos, cada que queremos ser complacidos con nuestras fantasías más paupérrimas, obsesionándonos y dejando todas nuestras culpas, problemas y demás en “manos de dios”.


Estamos acostumbrados a que nos sirvan, acostumbrados a estar cómodamente sentados esperando que nos llegue aquello que deseamos de la nada, cuando en realidad, deberíamos pararnos y buscar ese deseo particular y personal que nos revuelca la mente día y noche.

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