"Dios es el único ser que para reinar no tuvo
ni siquiera necesidad de existir."
Charles Baudelaire.
El
tema que abarca la fe es un tema extenso que recorre todo el globo terráqueo,
cuestionándonos si acaso estamos regidos por un movimiento prescrito o tenemos
en realidad el libre albedrío de las ocurrencias que tenemos constantemente.
A
pesar de que la fe no sea algo que nuble el razonamiento del hombre, los años
han demostrado que la religión ha tomado provecho de ello y ha subyugado a la
gran mayoría a una serie de reglas innecesarias que abstienen a los hombres del
libre albedrío que se predica.
Ahora,
¿Son acaso estas “reglas” en realidad necesarias o son solo un invento para
mantener el orden que ha establecido la iglesia durante siglos?
Si
nos detenemos un momento a pensar, dejando a un lado las creencias propias, hay
que ver a qué punto usan a Dios como razón y excusa, gracias a la crianza que
se nos dio desde pequeños entre nuestras familias y la iglesia, pues aquellos
que creen fervorosamente, dejan principalmente sus derrotas y también sus
logros a las manos de Dios, justificando cada acción que sucede, sea buena o
mala, pero siempre poniendo a Dios como el que determina de qué lado cae la
moneda en la vida, el que decide lo que pensamos y cómo actuamos.
Entonces,
nos da a pensar que Dios en realidad es una especie de alter ego, un ser que
gracias a uno escritos inciertos, ha reinado durante siglos por encima de
cualquier conquistador magnánimo, que es la salida a nuestros problemas cuando
no sabemos hacia qué lugar dirigirnos, y comenzamos a escribirle cartas en
forma de oración, esperando que nos lea, que nos escuche, que nos atienda cada
vez que queremos, cada que queremos ser complacidos con nuestras fantasías más
paupérrimas, obsesionándonos y dejando todas nuestras culpas, problemas y demás
en “manos de dios”.
Estamos
acostumbrados a que nos sirvan, acostumbrados a estar cómodamente sentados
esperando que nos llegue aquello que deseamos de la nada, cuando en realidad,
deberíamos pararnos y buscar ese deseo particular y personal que nos revuelca
la mente día y noche.
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