martes, 27 de agosto de 2013

Desconocida


Miro por la ventana.
La chica del tercer piso se asoma
con el cabello despeinado.
La veo en partes, quebrada;
la cortina le tapa los senos;
pero sus hombros desnudos;
su cuello es un camino que conduce al abismo.
Bajo la mirada:
en la ventana del segundo piso
un hombre completamente desnudo se asoma.
Es viejo y sus labios libidinosos me dan asco.
Tiene el pelo revuelto, sudado y pegado a la frente:
está riéndose. 
Subo la mirada: 
le busqué los senos antes que la mirada;
ahora sus ojos son el abismo.
Sus labios se resquebrajan.
Y la ventana se abre;
la cortina se corre y sus senos al aire.
La risa del hombre desaparece;
un bulto cae y nubla su mirada:
sus ojos miran el abismo. 

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