Que me parta el rayo más potente que me puedas lanzar, cielo. Conviérteme en ascuas para que cuando me fulmines con tu mirada, me incendie cual infierno desatado a tu merced.
Desátame, que no soporto más, desátame, que sin ti no siento la vida en mis adentros…Desátame, que sin tus palabras no puedo escuchar. Ángel negro, llévame a lo más alto de la oscuridad, llévame donde los ojos humanos no se posen en nuestros labios, en la oscuridad…En la oscuridad.
Borra mi angustia, pues tú eres la única con ese poder...Escapa conmigo y en el desconocido futuro, toma mi mano y acompáñame a las más remotas maravillas del mundo, donde nuestro amor pueda ser.
Dame tus rojos labios, dame tus ojos, dame tus besos, ¡dame tu alma!, que con ella en mis manos podré sentir la fragilidad de tus deseos y tus pecados, y a éstos remediarlos con caricias de amor en cada centímetro de tu piel. Acariciar tus labios y mirar tus ojos, ver más allá de ti, ver todo lo que posees dentro de ti, pues no hay nada más en la vida que me pueda apasionar.
Hazme volar…¡Hazme volar!, pues sin ti, no sé qué es sentir, no sé qué es ver, me Cega esa luz maravillosa e inalcanzable. Estiro mi brazo y por fin, mi cuerpo arde.
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