Perdida pero no olvidada. Es la principal frase que me rodea por el día de hoy y me hace cuestionar las potencialidades ocultas y recónditas de la mente humana que hoy, en mí, han despertado el deseo de sacarlas de esa nube negra en la que se ocultan, pero algo sé…No soy digno de llevar ésta potencia solo hacia ésta utopía creada en mi mente, que se complementa con la tuya, lector, con la de aquel que comparta mis pensamientos y ojalá, no solo los piense, sino también los manifieste, porque para llegar a ella, hemos de expresar sus bases, como lo es la libertad.
Si tan solo pudiera manifestar esas nubes negras en un cielo azulado, un cielo que cubra en su totalidad a la sociedad. Pero, hay que saber primero por qué mis nubes, esas potencias, esas capacidades…Han sido ennegrecidas. Es la vida misma la que impone esta clase de personas, ésta sociedad, ésta podredumbre ha hecho que mis nubes se hayan ennegrecido. Por eso, se vuelve casi una cuestión vengativa, pero la diferencia es sencilla: No derramaría sangre por una utopía, como don Adolfo en sus años 40 en su dicha Alemania superior, o como el señor Pinochet, y sin olvidar a Franco, Bush, y oh, cantidad infinita de personas que realizan lavados cerebrales para que sus utopías sean creadas a la fuerza.
¡Cómo ser así de imbécil, si la utopía soy yo, somos todos y cada uno de los que contenemos una tempestad de nubes negras cargadas para liberar ese cielo azulado! ¡No es la MUERTE que aunque no tenga fin, sea contenible y natural, mas no prematura e impuesta, una asesina a sueldo como éstos bárbaros hicieron en sus tiempos no muy lejanos!.
Es así como expreso abiertamente mi falta de fe hacia el dios que nos han impuesto a través de TANTOS años, y lo enfrento contra la gran Utopía que ronda por mi mente. En mis anteriores escritos lo he demostrado por pedazos, pero hoy no puedo evitar lanzarles la bomba, hacerles estallar la cabeza.
¡Morir a tiros a morir ahogado!, porque sé que la humanidad contiene el potencial más grande que jamás haya existido, y el día que éste explote, la felicidad rodeará mi mente y podré morir en paz, o sonreír desde la tumba, porque sé que no necesitamos de las ideas que nos inpongan en la vida, sino de una autonomía para lograr lo que llamamos sueños, ilusiones. Crear puentes en el cielo, destruir la economía y decir en lo que se resume todo lo que les comparto hoy, compañeros: Soy libre.
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