No sé si sabías que hay noches en
las que muchos te recordamos y se nos escapan las lágrimas. No sé si sabías que
irónicamente una de mis grandes pasiones, es el puente que me conecta a
recordar muchas cosas, cosas buenas, cosas peores por las que pasaste y pasamos
tu familia, tus 33, 34 amigos del salón y la cantidad de amigos que tenías.
No
sé si sabías que hoy quise hacer este escrito de la nada, a pesar de que me
comprometí a que cada mes te iba a dedicar uno, pero no está de más entregar
uno que otro paréntesis, ¿no?
Solo
imagina, si yo recuerdo cada noche, que si en este momento me resbala una
lágrima de tristeza ¿Cómo será para aquellos que estuvieron aún más cerca de
vos?
No
te imaginás la falta que hacés. No te imaginás el vacío que dejaste y la herida
tan grande que cada mes nos sangra por recordar ese fin de semana tan oscuro,
tan lleno de tristeza, odio, lágrimas.
Pero,
¿sabés?, me faltó, me faltó tanto por darte a vos, y de eso sí me arrepiento y
me arrepiento mucho de no haber podido compartir un momento con ustedes, con
vos, de haber mostrado más de mi vida, de haber intentado dar más sonrisas,
porque de vos recibí, y recibí muchas. Recibí consejos, ayuda cuando lo
necesitaba, porque siempre estábamos tus amigos primero que vos y eso, Negro,
jamás en esta vida, se me va a olvidar.
“Miro
a las estrellas para que veas siempre que la mejor parte de ti, todavía vive en
mí”.
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