Yo aquí pensando con qué babosada
te saldré hoy. Se me hizo tarde en escribirte, pero la verdad es que no se me
ocurría algo de lo cual me sintiera bien escribiendo, y ¿sabes?, me puse a
pensar que no vale más la pena escribir con lástima, sabiendo las numerosas enseñanzas
que todo esto dejó. Yo solamente me voy a soltar, así, como si estuvieras ahí
en el salón conversando con todos nosotros. Es más, ni “como si estuvieras”,
sino que estás ahí en el salón, así de sencillo.
Por
acá…por acá todo anda bien, todos estamos bien. Te recordamos mucho en las
nivelaciones, y yo espero que vos estés donde sea, riéndote de lo que hayas
visto, porque no voy a negar, fueron unas nivelaciones alegres, un poco más
centradas, pero falta esa en especial, esa alegría.
Ya
todos andamos hablando de lo que estamos pensando hacer en un futuro cercano y
muchos se lamentan de lo ocurrido por tu futuro brillante, pero vamos a ser
francos, ese futuro todavía está, ¿no creés?, tanto vos como nosotros nos vamos
a encargar, cada uno con un grano de arena, a construirlo y a hacer que las
acciones y pensamientos que nos compartiste, queden siempre.
Yo
creo que no hubo mejor legado y enseñanza que la que vos nos diste a todos, y
en realidad espero también que tengas algo de todos nosotros en ese lejano
universo en el que estás y en el que pronto nos vas a recibir.
Y
aquí para finalizar, te dejo una de las frases que creo es la que más me
recuerda a vos:
“Pensamos
en ti con amor, y hablamos de ti con orgullo”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario