martes, 23 de julio de 2013

LA VERDAD DE PROTAGONISTAS DE NUESTRA TELE.

En realidad lo creíste, ¿no? De verdad eres tan morboso que creíste que esto era un link para ver una supuesta crítica sobre un show televisivo sin importancia ¿cierto?

¿Acaso te has dado cuenta de que esta es la misma manera como la publicidad nos atrae? Fotos, televisión basura, avisos, consejos superficiales, cómo vernos mejor, atraer mujeres, hombres, consejos de belleza, consejos para el éxito social basados en cuánto tienes en tu billetera, cómo durar más mientras tienes relaciones sexuales. Publicidad engañosa.

Nos convertimos en seres que buscan lo innecesario. Ves un accidente y lo primero que miras es el carro e intentar ver si tienes suerte en ver un muerto, porque muy profundamente sabes que quieres ver un muerto. Así somos. No nos preocupamos por su posible vida, por su familia ni nada, sino exclusivamente por ver su sangre vertiente en la calle.

Intuimos que perder nuestras posesiones materiales es un fin rotundo. Nuestros estatus sociales están determinados por cuánto tenemos materialmente y si acaso entramos en un bajón económico, la gente te dirá: Va de culos.

Pero en realidad solo perdemos una gran cantidad de soluciones versátiles para la vida moderna, es decir nada.

La moralidad humana está infravalorada y solo nos interesamos por lo primero que nos pongan frente a los ojos, sobre todo si se trata de algo que física y socialmente nos ponga por encima de nuestros vecinos, amigos o familiares.

¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas? Al paso que vamos, será más importante vender nuestros ideales, nuestra alegría, nuestra tristeza por un sofá hecho del cuero más fino africano, tal vez, o por una ropa fina que nos haga aparentar una personalidad falsa en las calles.

Yo no digo que debemos andar desnudos por la calle o que debemos vivir bajo un árbol, pero sí que hay que conocer más lo que tenemos dentro del cerebro, que lo que hay dentro de un supermercado, una tienda de ropa costosa o un concesionario automovilístico.


Claro que podemos tener, de eso no hay duda. Pero carecemos de mesura, de alma y de una visión que vaya más allá de los billetes, las caras perfectas, las peleas políticas, accidentes o incluso de este escrito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario