I
En
torno al altar
El
céfiro les acariciaba el rostro
Y les
ondeaba los andrajos.
Apacibles,
aguardaban la caravana
Rebosante
de bárbaros.
Los
árboles ensombrecían la senda por la que han de llegar
En fila
india y con el rostro cubierto,
Directo
al abismo.
La
procesión entrante
Les
produjo regocijo a las arpías.
Con un
gesto frívolo y febril
Dejaron
entrever sus dientes filudos y amarillentos.
Los
brazos famélicos de las brujas
Buscaban
con desespero a los infieles.
Unas
chillaban,
Otras
reían,
Otras
se pasaban los dedos por el sexo.
Siempre
en el mismo lugar,
Inmóviles
Contemplando
a las criaturas.
Sedientas.
II
Con la
vista nublada,
Sentía
el abismo,
Aterido
de frío.
Sentía su
respiración
Gélida,
Sentía
la caricia de sus huesos
Glaciales,
Sentía
el roce de sus labios
Helados,
exangües y delgados.
No la
divisaba,
Pero
con exhortaciones,
Me incitaba
a continuar.
Y yo,
seguía.
Sin
vacilar,
Sin dudar,
Absorto
Ante tanta
exquisitez,
Ante el
abismo.
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