jueves, 17 de octubre de 2013

Aquelarre


I

En torno al altar
El céfiro les acariciaba el rostro
Y les ondeaba los andrajos.
Apacibles, aguardaban la caravana
Rebosante de bárbaros.
Los árboles ensombrecían la senda por la que han de llegar
En fila india y con el rostro cubierto,
Directo al abismo.
La procesión entrante
Les produjo regocijo a las arpías.
Con un gesto frívolo y febril
Dejaron entrever sus dientes filudos y amarillentos.
Los brazos famélicos de las brujas
Buscaban con desespero a los infieles.
Unas chillaban,
Otras reían,
Otras se pasaban los dedos por el sexo.
Siempre en el mismo lugar,
Inmóviles
Contemplando a las criaturas.
Sedientas.

II

Con la vista nublada,
Sentía el abismo,
Aterido de frío.
Sentía su respiración
Gélida,
Sentía la caricia de sus huesos
Glaciales,
Sentía el roce de sus labios
Helados, exangües y delgados.
No la divisaba,
Pero con exhortaciones,
Me incitaba a continuar.
Y yo, seguía.
Sin vacilar,
Sin dudar,
Absorto
Ante tanta exquisitez,
Ante el abismo.

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