3
días sin saciar el sueño. Llevo “limpio” 3 días, en lo cuáles he tenido
oportunidad de desviarme. Sigo aquí, con los cabales bien puestos, y he tenido
oportunidad de perderlos, pero no; acá estoy.
Supongo
que es una sensación extraña el renunciar a algo con lo que has vivido toda la
vida, pero cuando es necesario deshacerte de ello para dar un paso adelante, y
aún más, cuando en realidad queremos mostrar a las personas que podemos lograr
lo que nos prometemos.
He
tenido mucha inspiración últimamente, pero no la he usado en Resquemor, la
estoy haciendo personal por el proceso que inicié hace dos días. De todas
maneras, seguiré poniendo pequeñas reseñas de lo que pasa por mi cabeza, como
lo acabo de hacer. Mi yo anterior se ausentará, pero mi yo nuevo, estará
constantemente dándose unas pasadas por aquí.
Caí,
pero caí para levantarme con más fuerza. No permitan jamás, no bajen la guardia
jamás por los sueños que construyan,
porque esa es la esencia de la vida, los sueños jamás mueren, protéjanlos.
“Pero
si un día me demoro, no te impacientes, yo volveré más tarde. Será que a la más
profunda alegría, me habrá seguido la rabia ese día: La rabia simple del hombre
silvestre, la rabia bomba, la rabia de muerte, la rabia imperio asesino de
niños, la rabia se me ha podrido el cariño. La rabia madre, por dios tengo
frío. La rabia eso es mío, eso es mío, solo mío. La rabia bebo, pero no me
mojo, la rabia miedo a perder el manojo, la rabia hijo zapato de tierra, la
rabia dame o te hago la guerra, la rabia todo tiene su momento, la rabia el
grito se lo LLEVA el viento, la rabia el oro sobre la conciencia, la rabia,
coño!, paciencia, paciencia…” Días y flores- Silvio Rodríguez.
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