domingo, 16 de septiembre de 2012

Reseña del libro "El hombre en busca de sentido"


Viktor Frankl nació en Viena Austria en 1905. Él fue una de las víctimas del Holocausto Nazi que se desarrolló durante la segunda Guerra Mundial. Viktor era psiquíatra y fue internado en 1942 donde tuvo unas experiencias aterradoras, pero que sin embargo, le ayudaron para desarrollar la teoría psiquiátrica “logoterapia”, que busca darle un sentido de vida al hombre por más adversas que sean las situaciones. Él reúne estas vivencias en su libro “El hombre en busca de sentido” y le cuenta a todo el mundo la pericia de estar internado en un campo de concentración. En el libro se narra la estadía en el campo y describe todos los posibles aspectos, sentimientos y pensamientos que le pueden surgir a un prisionero, que a grandes rasgos se pueden dividir en: internamiento en el campo, la vida en el campo y la vida después de la liberación.
El internamiento en el campo abarca temas como: las primeras impresiones que se tienen al ingresar a los campos de concentración, las selecciones que se hacían entre unos hombres y otros, e incluso los primeros pensamientos fugaces de suicidio.
La segunda fase que es la vida en el campo, conllevan a un estado existencial en el cual los prisioneros olvidan su condición humana de ser felices, de ser seres humanos, se sienten menospreciados, desechados, vacíos. Los días están llenos de forzosos e inhumanos trabajos, acompañados de insultos y golpes por parte de los soldados y que además acarrearan preocupaciones al temer por sus vidas, ya que no tienen certeza cuando la suerte los puede abandonar y ser seleccionados para morir en la cámara de gas. Un momento del libro que describe perfectamente esta parte es cuando Viktor se encuentra junto a un compañero que tiene una pesadilla y decide despertarlo, pero al vacilar un momento piensa que ninguna realidad puede ser tan terrible como la que están viviendo y decide no despertarlo.
Por último tras la liberación, muchos de los sobrevivientes no pueden creer lo ocurrido, piensan que la felicidad no es un sentimiento digno de ellos y que puedan volver a experimentar. El desahogo y deseo de venganza aparecen queriendo de alguna u otra manera recuperar la dignidad perdida.

Esta es una obra que quien la lea hace que se siente más afortunado de vivir y aceptar las condiciones actuales en las que se encuentra, ya que el autor refleja una gran fortaleza que contagia de vitalidad a sus lectores. Además, plantea interrogantes como: ¿Se puede prescindir de una vida sin Dios, sin una espiritualidad estructurada? ¿Estamos preparados para afrontar la existencia? ¿Valoramos realmente nuestra vida actual? ¿Deberíamos cambiar nuestra indiferencia hacia la vida? Viktor Frank muere en 1997 y nos deja un legado admirable de cómo apreciar la vida y no ser tan indiferentes a ella. 

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