Quizás en algún momento en medio de mi rencor,
escribí sobre la destrucción, la muerte de las cosas que me afectaban. Pero
algo es claro…Las cenizas, por más que el viento sople, siguen rondando el
mundo, una y otra y otra vez y jamás desaparecerán, pues todo queda.
Quizás deba ser fuerte, pero jamás había visto mi
fortaleza tan fragmentada en miles de pedazos, a punto de romperse. Ser débil
es fácil, eso es obvio, y disfruté ser débil porque tenía el espacio dónde
serlo, y ahora que debo volverme a enfrentar solo al mundo, ser fuerte se ha
vuelto más complicado que antes.
Ya nisiquiera importa la rabia, nisiquiera importa
la calma, porque no tengo conocimiento de qué debería importar ahora.
Quizás las decisiones que denominamos correctas no
lo sean, pero eso el tiempo solo lo dirá…Tiempo, tiempo hijueputa, otra vez nos
encontramos…
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