martes, 1 de noviembre de 2011

Desperté

Desperté de allí y no había más que un ardiente horizonte. Inexplicable, y nadie estaba a mi alrededor para decirme dónde andaba echado y anonadado. Pensó el muchacho.

Me encontraba en un bosque de pinos…A decir verdad, un bosque precioso, con musgos alrededor y rocas humedas, sin mencionar los pequeños conejitos que corrían uno tras otro, llenos de vida. Me preguntaba, ¿Es que acaso no ven el incendio en el horizonte?.

Corrí colina abajo para encontrarme una cabaña a la que irrumpí a la fuerza, por el descontrol provocado por el pánico y el sentido humano activado al 200%, mientras una anciana de poca estatura y ojos entrecerrados me observaba entre iracunda y curiosa. -¿¡Qué se supone que está haciendo, qué no ve que ha desbaratado la puerta de mi casa!?, yo impresionado de su ceguera grité, presa de nuevo del pánico, - ¡Señora, corra, hay un incendio en el horizonte, en lo alto de la colina, corra y sálvese antes de que descienda!, ¿¡Qué no ve el cielo ennegrecido!?.

La anciana miró por la ventana que daba a lo alto de la colina y respondió –Qué muchachos tan locos los de hoy, se pierden en el bosque y ya corren con incendios detrás…- . Confundido le respondí. –De qué está hablando señora, si el incendio está justo ahí, mírelo, ¡mírelo! – Grité señalándole la colina, donde claramente se veía un cielo reflejado por las ardientes llamas que desprendían cada vez más, hojas convertidas en cenizas. –Niño- Dijo con calma –Estás bastante ciego, a sabiendas de que tengo 98 años de edad y al parecer, me alegra tener a alguien más torpe que yo a mi lado-. De alguna manera me sentí ofendido y hasta como dijo, torpe, imbécil y muchas cosas más, pero me trastornaba el hecho de que no lograra ver lo que mis ojos, mis propios ojos, me mostraban.

-Señora, sinceramente, no le entiendo…- y dijo -. Estás viendo un incendio dices…Pues ya he tenido varios muchachos locos con la misma idiotez. No hay ningún incendio, muchacho, estás simplemente estresado.-

No parecía entender las palabras de la señora y nublado por el desespero pregunté: -Entonces cómo explica ud que haya llegado a éste bosque remoto, donde no hay ninguna señal de civilización, ni señal telefónica…Y fuera de eso, aparezco inconsciente en él.- Ella sonrió y dijo entre carcajadas.- Puedo apostar mi casa a que en cuanto despertaste, pensaste que el bosque era hermoso, y estuviste inconsciente, porque andas tan perdido en ti mismo que no te das cuenta a dónde vas.-

No pude evitar sentir cierta admiración por las palabras de la anciana y en la razón que poseía y sentí un poco de desconcierto. Ella tenía razón, durante toda mi vida pasé los mejores ratos desatento a la beldad que el mundo me proveía en cada día que mis ojos despertaban, con la luz del alba en ellos. Qué tonto he sido…Toda mi vida como un alma errante sin propósito alguno, dejándome llevar de las banalidades sociales y los constantes vicios sandios sin importancia alguna.

Me daba cuenta de que mi vida jamás había comenzado, pero tenía la sensación de que en cuanto dejara que las palabras de la anciana recorrieran mi mente, comenzaría a encontrar un camino, un camino que en realidad jamás me borrara la sonrisa de mi rostro. La anciana continuó:

- Muchas veces no nos detenemos a admirar la belleza que existe en éste mundo, hasta que en realidad nos vemos en la necesidad de ello. Despierta de ésa pesadilla en la que te has encerrado tú solo, porque de igual manera puedes salir, nada más necesitas las correctas herramientas para alcanzarlo, alcanzar ése objetivo que es tener una vida propia y no una vida esclavizada. No se trata de realizar todos los sueños de las personas. Primero, está tu pasión, tu amor, tus ilusiones.

Todo comenzaba a tener sentido a medida que la anciana hablaba libremente de las bases y principios de su vida. De alguna manera entendí por qué veía un gran incendio bajando por la colina. Estaba perdido en un egoísmo tan progresivo, que mi mundo se comenzaba a incinerar rápidamente, pues en tan pocos años de vida, había herido a muchas personas, no solo físicamente, sino mayoritariamente por medio de la palabra, cosa aún más ardua.

Entonces me di cuenta de que mi vida estaba a punto de comenzar. Era hora de realizar las pesquisas que me llevarían a la felicidad, sin embargo, no sabía por dónde empezar.

- ¿Entonces, te refieres a que no ves un incendio, como yo porque has vivido una vida plena, feliz…totalmente entregada a tu pasión?

- Exactamente.

Ahora entiendo todo. Miré por la ventana y vi que el fuego se apaciguaba, dejando ver las cenizas en el aire, que lánguidamente se transformaban en flores blancas, cayendo en los húmedos suelos del bosque, haciéndolos ver tan puros, más hermoso aún. El fuego se convirtió en extensas cascadas de agua helada, formando corrientes pequeñas que con el tiempo, se convertiría en todo un río, y tiempo después, alcanzaría a llenar un mar de felicidad, absuelto de penas.

Es así como el viaje comienza. Lentamente descubriendo quién soy y para dónde voy, y aunque tarde el tiempo del mundo, seré feliz buscando en cada recóndita parte de mi alma, cayendo pero levantándome de nuevo para continuar en ése desconocido camino. No solo desperté en medio de un incendio…He despertado en medio de la difícil pero enternecedora tarea de buscar lo que me corresponde.

PD: Buena luna a todos. De nuevo, la reflexión me invade, y espero que a ustedes también.

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