Al túnel cada vez más le voy poniendo más luces.
Finalmente con esa presencia voy encontrando felicidad y sentido a éste extraño mundo.
Sin embargo, me sigo cuestionando que éste mundo no podría ser concebido sin tu sonrisa, simplemente las cosas no serían como las conocemos
El viento no ondularía las hojas de los árboles de la misma manera y las hojas caídas, secas por el sol no revolotearían violentamente el suelo.
El sol no calentaría igual, pues ya no importaría que nos calentara día a día. El sonido del agua al caer y verse perder entre las piedras también carecería de importancia.
Salir a ver la noche estrellada e intentar descifrar el cielo no sería un ejercicio misterioso y seguramente los grillos no cantarían con igual pasión.
Pero esto podría ser un cliché más, seguramente. Y no quiero darle una explicación razonable, ni un por qué convincente.
Simplemente es una oportunidad donde el idealismo vuelve a sentirse en su mayor esplendor y la terquedad y la desesperanza vuelve a sucumbir.
No hay miedo y terror el cual no se esté dispuesto a correr con tales razones.
Seremos nuevamente aquél joven ingenuo en busca de la belleza de la vida, disfrutando cada momento que pasa y anhelando los miles que faltan.
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