En aquél tiempo
estaba sucio y mal vestido.
En aquél tiempo
no importaba el mundo exterior.
En aquél tiempo
iba a bares a revolcarme con el alcohol y la ceniza.
En aquél tiempo
te veía llorar todos los días.
En aquél tiempo
sólo importaba el humo y el café.
En aquél tiempo
sólo importaba dormir y no despertar.
En aquél tiempo...
Ahora es otro cuento.
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