domingo, 5 de junio de 2011

Una sonrisa

¿ Y que tiene entregarse a una sonrisa? Debo confesarlo, daría la vida por más de una sonrisa… por todas.
Tal vez viviriamos en un mundo más diferente,  no estaríamos tan preocupados en las banalidades de lo superficial y de lo material, ya no se trataría de cómo lucimos y de que poseemos, si no de que manera sonreimos, si lo hacemos de una manera autentica o no, sin volver ésto un modelo más o una condición para desvivirse por el otro.
Una sonrisa suele reconfortar y dar una paz infinita interior. En cambio,  las palabras y los contactos físicos no tienen nada que hacer, frente a los efectos divinos de la sonrisa.  
Como Fito Paez, yo creo en las sonrisas inolvidables, porque “tu sonrisa inolvidable, me hizo tanto, tanto bien.”  Yo creo que “sonreir es una fortuna”  y que es lo que podría sacarnos del abismo negro y triste que hay en cada uno de nosotros y que nos negamos a caer en el, para llegar hasta el fondo y poner una luz, una luz que indique que ya no tenemos miedo, por que ya lo conocemos, ya nos aventuramos en el y ya sonreimos, pues era un abismo como cualquier otro, los cuales estámos acostumbrados a caer, y que nos enseña un poquito, cada vez más, sobre vida. 
Y nada que hablar, si uno mismo hace que alguien sonría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario