Te
sueño, te pienso, te imagino, te lloro. Tu carita de ángel rebozando las
lágrimas que ya no puedo ahuyentar como antes. La suave textura de tu piel
translúcida, tan celestial, tan insinuante a las caricias.
La
decepción que vuelve a fluir sin intención alguna, mi tristeza expresándose en
lágrimas de ira, de ansias de descontrol…Pero tu presencia, la simple presencia
que me llena de los recuerdos, de la culpa que cada mañana se presenta a mis
puertas, tu cara de angustia al ver ese monstruo exhibirse de manera efímera…Los
recuerdos de aquel monstruo que tanto conociste.
La
incertidumbre del futuro, el deseo del pasado, el amor eterno que llora sin ser
atendido.
Te
sueño cada día, te veo en mis pensamientos cada segundo de mis días y pienso: “Si
un escritor se enamora de ti, jamás morirás”…Jamás morirás mientras mi corazón
esté latiendo, mientras este monstruo siga enjaulado de por vida.
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