Observando el fin del mundo, había cinco personas caminando
por las calles y cantando indiscriminadamente, sin intención alguna, su propósito
no era divertir a los demás, simplemente querían cantar, como los perros que
cantan y anhelan la casa que no tienen y nunca tendrán. Cada perro es
responsable de sus actos, y de sus pensamientos, sin pensar si es día, noche o
invierno. Él decide si caminar insaciablemente. Posiblemente la noche puede
satisfacer sus necesidades internas y externas, para así darle un sentido
coherente a su actuar o amar.
Nota: Los perros son los seres más valientes.
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