lunes, 23 de mayo de 2011

Árboles y sombras

Cuando yo nací,  aún solían haber árboles en las calles, esos árboles colosales  que proyectaban gigantescas  sombras, en las cuales desde pequeño me sumergía, en su frescura, en su grandeza, en su calma después de una tarde llena de juegos para descansar. Allí sentado escuchaba los pájaros cantar y veía las hojas secas de los árboles revolotear violentamente por el suelo por culpa del viento, veía pasar los carros y la gente, aquellos seres extraños que andaban como perdidos en la vida, que en ese momento parecían ir sin un rumbo alguno (después me enteré que iban a trabajar). También muchas veces, para sentarme a pensar en muchas cosas que aún no entendía y que sigo sin entender.

Ahora solo se ven pequeños palitos con tres hojas tristes y secas, en los cuales ya no me puedo sentar como antes, a disfrutar de esas cosas maravillosas como escuchar los pájaros cantar,  porque sencillamente no hay pájaros en la ciudad, ellos fueron brutalmente agredidos, por este fenómeno raro de los seres humanos de querer hacer las ciudades más grises y a mi forma de ver más tristes.

Ahora yo me pregunto, ¿donde los niños se esconderán de los adultos, del cansancio de los juegos y de este mundo cada vez más loco, sin un árbol colosal cerca a ellos? ¿Detrás de un televisor?, ¿Detrás de un computador?

Yo solo quiero una ciudad con más sombras de árboles.

1 comentario:

  1. Los árboles que trepaba, los patios de las casas en que de niño me escondía
    Los amigos que adoré, las niñas que no me besaron
    Las calles de mi barrio
    Si, todos existen, pero a pesar de que mis ojos perciben el mundo como existe hoy, en mi corazón siempre existirán tal y como los recuerdo, para mi, que soy nostálgico como las tardes grises y lluviosas de mi ciudad, la realidad será siempre el recuerdo vivo

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