sábado, 8 de enero de 2011

Una gran mentira

"En ese caso solo seriamos imágenes de sombra de imágenes de sombra." 

Bueno, pues tiene algo de razón, ¿y si solamente fuéramos el pensamiento de alguien más? ¿Qué tal, si todos nuestros movimientos y pensamientos estuvieran calculados y alguien más jugase con nuestra suerte y nuestro destino? Y fuéramos simples marionetas programadas por una gran máquina que nos controla milimétricamente, pequeños juguetes utilizados por otras sombras y que a su vez estas sombras son controladas por alguien más y así sucesivamente formando un círculo vicioso.
La idea suena aterradora y un poco improbable… Bueno eso espero, no toleraría ser el capricho de alguien más.

En ese orden de ideas, y suponiendo inconcebible el planteamiento anterior, pareciera que algunos seres humanos (hasta uno mismo), fuera una puta máquina controlada y alienada, que solamente somos el capricho de una sociedad, de unas doctrinas y de un estado que nos quiere controlar y diezmar.
                                                                          
Somos el resultado de una mala programación, de una pésima enseñanza e inculcación de valores, de formas de ver el mundo y de entender las cosas. Y que por esto formamos falsos paradigmas y por este motivo actuamos como actuamos.
A veces si pienso que actuamos conforme a los caprichos de nuestros padres, de nuestros abuelos y hasta nuestra propia educación y ellos a su vez son el capricho del estado, de la iglesia, de la Historia. Pero el problema no comienza en como actuamos nosotros, si no las enseñanzas que el estado o la religión nos han brindado y anteriormente estas enseñanzas de qué manera han sido manipuladas. Tenemos una previa configuración y mecanizamos esta información, después de tanta basura metida en nuestra cabeza, cada uno de nosotros pasa a ser el problema real, nuestros ideales y caprichos volviéndonos así una maquina controlada y alienada.

De esa manera las imágenes de sombra de imágenes de sombra están a nuestro mismo nivel de realidad, controlándonos desde muy cerca, y nosotros no los vemos o mejor aún no los queremos ver. 

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